Si en algún momento has sentido que tu tabla se queda "pegada" en la nieve plana o has tenido adversidades para clavar el canto en una placa de hielo, probablemente sea una señal de auxilio de tu aparato.
Mantener una tabla de snowboard no es solo una cuestión de estética; es una parte primordial para garantizar tu seguridad, mejorar tu desempeño y lograr que tu inversión dure muchísimas temporadas más.
En este artículo, te enseñamos paso a paso de qué forma llevar a cabo el mantenimiento básico en casa como un genuino profesional.
1. La limpieza: El primer paso
Antes de aplicar cualquier producto, la tabla ha de estar impecable. Durante la temporada, la base amontona restos de grasa de los remontes, polen, tierra y cera vieja.
- ¿De qué manera hacerlo? website Utiliza un limpiador de suelas concreto (base cleaner) o un desengrasante cítrico suave. Aplícalo con un paño que no suelte pelusa para eliminar toda la suciedad.
- Consejo extra: No uses disolventes fuertes de ferretería, en tanto que podrían resecar la base de polietileno de tu tabla.
2. El afilado de cantos: Control total en el hielo
Los cantos son los bordes metálicos de tu tabla. Son los responsables de que logres girar y frenar, en especial cuando la nieve está dura.
- Herramientas: Necesitarás una guía de ángulos y una lima para cantos.
- El desarrollo: Desliza la lima siempre en la misma dirección (de la espátula a la cola). No tiene que ver con quitar bastante metal, sino más bien de eliminar las rebabas o pequeñas muescas causadas por piedras.
- Prueba de fuego: Pasa la uña por el canto; si se levanta una pequeña capa de queratina, ¡están excelentes!
3. El encerado: El secreto de la velocidad
Esta es la parte mucho más gratificante. Una tabla bien encerada fluye sobre la nieve y protege la suela de la abrasión.
- ¿Qué precisas? Una plancha de encerado (o una vieja sin orificios para el vapor), cera (escoge una según la temperatura de la nieve) y una rasqueta de metacrilato.
- Pasito a pasito:
- Funde la cera: Deja caer gotas de cera sobre la tabla.
- Extiende: Pasa la plancha de manera lenta para que la cera penetre en los poros de la suela. ¡Precaución con no quemar la tabla! La plancha siempre debe estar en movimiento.
- Enfriado: Deja que la tabla se enfríe a temperatura ámbito durante cuando menos 30 minutos (mejor unos cuantos horas).
- Rascado: Quita el exceso de cera con la rasqueta hasta el momento en que parezca que no queda nada. Lo que importa es la cera que ha entrado en el poro, no la que queda encima.
4. Reparación de daños (P-Tex)
Si pasaste sobre una roca y tienes un "orificio" en la suela, no entres en pavor.
- Utiliza una barra de P-Tex. Enciéndela con un mechero y deja que las gotas rellenen el hueco.
- Una vez seco, lima suavemente o raspa el sobrante a fin de que quede nivelado con el resto de la suela.
- Nota: Si el daño llega hasta la madera (core shot), lo mejor es llevarla a un taller profesional.
5. Almacenamiento en el final de la temporada
Cuando llega el calor y toca guardar el aparato, no cometas el error de dejarla en cualquier ubicación.
- Cera de almacenaje: Aplica una capa espléndida de cera pero no la rasques. Esto sellará la suela y evitará que se oxide el canto durante el verano.
- Lugar seco: Guárdala en un espacio fresco, seco y alejado de la luz del sol directa. Evita el estacionamiento húmedo si no quieres conseguir los cantos oxidados en el mes de diciembre.
Conclusión
Mantener tu tabla tú mismo no solo te ahorra dinero, sino te ayuda a saber mejor tu aparato. Una tarde de cuidado con música y una bebida fría es el ritual idóneo para preparar tu próxima escapada a la montaña.
¿Y tú? ¿Cada cuánto enceras tu tabla? ¡Cuéntanos tus trucos en los comentarios!
¿Te ha gustado este articulo? No olvides compartirlo con tu "snowbuddy" que siempre transporta la tabla seca.